Nació de una historia que vale la pena contar. Detrás de la marca hay una pareja, él peruano, ella colombiana, unidos por la pasión por el café de especialidad. Su propuesta de valor es tan clara como poderosa: la selección de los mejores cafés del Perú y Colombia para crear blends de alta calidad que solo la unión de ambos orígenes puede lograr.
Esa historia está en cada detalle de la identidad que diseñamos. El logotipo no es un símbolo arbitrario: dos aros entrelazados que representan a la pareja fundadora y que, al unirse, forman la silueta de un grano de café. La unión de dos pasiones, que es también el slogan de la marca, se convierte así en algo visible, tangible y memorable.
Nuestro trabajo incluyó la identidad visual completa, el manual de marca y el diseño de packaging.